Querido Santa Claus

Podría empezar la carta poniendo Querido Rey y seguramente así el destinatario la leería fijo, pero vamos yo soy más de Santa Claus. De hecho es la pelea continúa en ésta casa: yo creo en Santa-Papá Noel y mi Santo es de sus Majestades. En todo sentido. Por lo que fiel a mis creencias hoy haré mi carta a Santa Claus.

Ya saben lo que pienso de las wishlists, nunca se me han cumplido. Ni el año pasado ni nunca. Aunque el año pasado gracias a un grupo whatsappero de amigas caneleras logré una sorpresa que no pedí pero que flipé en technicolor. Regalazo de los buenos. Así que veamos éste año que nos depara el futuro…pero por si las flies hay que ser precavida.

Tengo una capacidad para pedir y que me regalen “otra cosita” que alucinan. De hecho de pequeña pensaba que Santa Claus tenía miopía. ¿Por qué si había pedido una Cabbage Patch me traía un Nenuco? Si, ambos entran en la categoría muñecos pero uno entraba en la categoría “el muñeco que todo mundo quiere tener” y otro el la categoría “todo mundo ya lo tiene”. Y así me pasa siempre. ¿Para qué regalar lo que se pide si se puede ser “original y creativo” y regalar algo “parecido”?

Miren que soy de las que cae en la tentación de no ceñirme a las wishlists. En general creo que las personas se “contienen” y piden pero quizás al recibir lo que ya se espera pierden ilusión…así que sin querer queriendo acabo cayendo en la “miopía de Santa Claus” y cuando me piden pijamas de una tienda me equivoco y las compro de la competencia. ¡Desastre!

¡Así que no desistiré! Lo volveré a intentar éste año y en varias categorías. Desde el “se vale soñar y por pedir que no quede” hasta “mira coge un librito de estos y quedarás fenomenal”. Además, éste año la wishlist tiene trampa: un click en la i y te llevará directo a la shop online. ¿Ves? ¡Los enanos han hecho su trabajo y traen la tienda hasta tu ordenador! ¡¿No te quejaras eh Santa?! ¡Está hecho!

Ya sé que me dirás que el jersey está al revés, que la chaqueta es un color difícil y no está ceñida, que el poncho es para entretiempo y eso no existe en Lionville, que el curso de photshop no lo necesito pues estoy mejor “sin filtros ni retoques”, que para ser youtuber no se necesita tomar un curso y ¿caligrafía? ¿eso que coño es? pero piensa que escribir las listas del súper con una letradeestasqueticagas sería el hitazo….¡Los Santa Clauses siempre cuestionan las wishlists!….

Se que prometí que éste año no pediría nada más que ir a México pero oigaaaaaa he sido una niña muuuuy buena muuuuy buena….y pedir y soñar no cuesta nada (eso si, si no cae nada suele costar una desilusión de una pobre mujer desmadrosa que sigue creyendo en la ilusión de las sorpresas y de que Santa Claus siempre, siempre, siempre trae un saco lleno de cositas para los niños que han sido buenos).

Si mi wishlist no funciona me sentaré en las piernas de Santa y le susurraré todo lo que quiero…quizás eso sea más efectivo a estas edades.

¿Y ustedes ya hicieron su cartita? ¿Qué van a pedir éste año?

 

Tener hermanos no siempre es divertido

Tener hermanos no siempre es divertido. Esta frase negaré haberla dicho como madre. Una madre siempre debe afirmar que los hermanos son un “regalo de vida” y lo son. Eso no los exime que a veces sean una púa en el trasero y que tengas simplemente ganas de ahorcarlos (eso lo dice mi yo-hermana de cuatro hermanos quince años mayor que una).

CEL

Aún recuerdo cuando mis hermanos llegaban del colegio los viernes. Era el día “del novio”. Mis padres les permitían invitar a sus respectivos a comer a casa y luego se les permitía echar el novio (entiéndase por eso darse besitos inocentones) en la sala de visitas mientras que mis padres estaban a 50 metros de distancia en el comedor. Así que todos jugaban el juego de “nadie está pendiente de los adolescentes novietes” ¡menos yo claro está! Yo era la hermana pequeña. La hermana que tiene siete años mientras que los otros tienen veinte.

Y así fue como empezó una hermosa tradición:

Mi madre tenía una vitrina con cosas variopintas de lo más ART-DECO que nunca entiendes porque demonios las madres tienen ese gusto tan “antiguo”  y ese complejo de Diógenes hasta que te conviertes en una y comienzas a valorar la cerámica, las vajillas y la plata.

Dentro de esa vitrina tenía campanas. ¡Y voilá! La querida niña desmadrosa pillaba una campana se escondía detrás del sofá y cuando mis hermanos o mi hermana iban a darse un besito en la boca ¡yo salía por detrás del sofá y hacía sonar la campana para que mis padres se enteraran que los novios se estaban besando! ¡PA MATARME!

Varias veces fui perseguida por mis hermanos alrededor de la mesa ovalada del comedor de mi madre con un zapato en mano con la amenaza que ¡me iba a enterar en cuanto me pillaran! Si, en realidad tuve dos madres y tres padres. La diferencia de edad fue tal que nunca sentí celos. Simplemente yo era la niñata que no los dejaba en paz y ellos el modelo a seguir. ¡Yo quería ser tal cual como mis hermanos!

Pero yo no tuve un hermano que me quitara los juguetes, que me molestara, me tirara de las trenzas, que se chivara con mis padres si me había escapado a una fiesta o que mis padres le mostraran mayor cariño que a mi. ¡Yo siempre fui la chiquita y la consentida!

Así que cuando nació Kraken como buena madre primeriza no sabía como iba a gestionar el tema de los celos. Sigue leyendo

Mi experiencia Interestelar

InterstellarSpoiler: Si pretendes escaparte a ver la película de Christopher Nolan “Interestelar” ¡simplemente ve! Ya después te pasas por aquí y con gusto comentamos el tema.

 

Hace mucho no iba al cine a ver una película que me tocara. Una película que me dejará pensando, que removiera mis fibras a todo nivel. No sólo como mujer, como madre, si no como ser humano. “Interestelar” más allá de una película de ciencia ficción me hizo pensar en lo complejo que somos los seres humanos a nivel psicológico y emocional.

A decir verdad iba con pocas ganas ver ésta peli. La última de cohetes-NASA-pelidelfuturo de Alfonso Cuarón con George Clooney y Sandra Bullock- Gravity- no me gustó nadita. Así que me esperaba “la misma burra revolcada” es decir pan con lo mismo. Y sin embargo, fue todo lo contrario.

La película es compleja. Obviamente hay componentes de ciencia ficción y resulta “jalada” (como decimos por mi pueblo) es decir: poco creíble. ¡Pero se le perdona!

Porque lo importante no es creerse la trama, si no el desarrollo de ésta trama. Las preguntas filosóficas y psicológicas que se derivan de la película son atroces. Sales con un nudo en la garganta al puro estilo adolescente preguntándote quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y ¿para qué? Sigue leyendo

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