Sacos pingüino para dormir ¡la revelación!

Saco Pinguino

Para estas alturas yo mejor que nadie en mi papel de madre consagrada, devota y blogger experta debería de saber cuáles son los mejores artilugios para una maternidad fácil y llevadera. Pero ¿qué creen? ¡que acabo de percatarme que aunque más sabe el diablo por influencer que por diablo, yo tengo poco de todo lo dicho anteriormente y simplemente hay artilugios que no pruebo por traumas personales! Y una de esas cosas que me había negado a probar durante estos años eran los sacos para dormir. ¡Qué gran error!

Ríanse ustedes pero en mi pueblo los bebés duermen con un pijamita, un jersey y una mantita. No se necesita de más debido al clima. Claro está que cuando nació Critter me regalaron un saco para dormir para poder sobrevivir las frías noches de León y yo me le quedé mirando horas. ¿Cómo iba a meter a mi bebé en una bolsa? ¡pobrecita mía! ¡Era como meterla en un saco de patatas! Por más que me juraron que era un inventazo yo no me atreví a probarlo por la simple y sencilla razón que soy claustrofóbica. Es ver esos sacos y ponerme a sudar pensando que no puedo sacar los pies, que yo estoy atrapada y no puedo salir porque se ha roto la cremallera. ¡Dios me libre!

Así que confieso que debido a mi trauma existencial mi hija duerme “sin taparse”. Ya sé que el hecho de que los niños se destapen a lo largo de la noche es lo más normal del mundo, pero lo que no es normal es que haya enseñado a Critter a que durmiese encima de la colcha. ¡Es una locura lo sé! Pero la libertad de movimiento que tiene es única….¡me da una envidia terrible! Claro está que ahora resulta un problema, no hay quién la convenza de que ya es mayor y que debe dormir dentro de las sábanas.

Y entonces llega Kraken (ya saben, el segundo hijo siempre sale mejor porque uno ya probó con el primero y sabe que cosas funcionan y que cosas no); así que desde que tenía meses tenía el firme propósito de usar el saco para dormir heredado de su hermana sobre todo por estrenarlo ya que Critter no le dio uso alguno. Por supuesto que yo misma ponía de pretexto que el saco era “demasiado rosa” y que quizás no le parecía cómodo. Así que esperé y esperé hasta que ¡el saco no le valió más al bebetón! y yo suspiré de alivio. No tendría que sufrir metiendo a mi bebé ahí adentro.

Un día vi en el blog de Más Allá del Rosa y el Azul que recomendaba unos sacos con piernas de la marca The Penguin Bag Company que eran súper originales, calentitos y que permitían a los niños que ya caminaban moverse libremente.

The Penguin Bag Company

¿Un saco? ¿Con piernas? ¡ESO NO ES UN SACO! ¡Eso es un pijama que abulta más!
Digamos que para mi mentalidad claustrofóbica era la liberación que buscaba.

Así que ataqué tanto a Jaione como a la marca por facebook y por twitter para saber si realmente el niño podría moverse libremente y tanta fue su insistencia que me enviaron este video para mi comprobación:  Sigue leyendo

El peligroso poder de “las diferencias”: un caso real

Instituto Cumbres

Algunos de ustedes ya sabrán para estas alturas que estudié Comunicación, que soy mexicana y que me dediqué a la Publicidad porque me apasiona, porque curiosamente tiene un lado peligroso y oscuro pero tiene un lado creativo, desmadroso, estratégico y divertido. Cuando una campaña de publicidad logra no sólo ser creativa si no cumplir estratégicamente con los objetivos planteados ¡BOOM! Uno mete un home-run y se siente re-bien (y eso que no soy deportista eh). Pero ¿qué pasa cuando el lado oscuro de la publicidad “vende” estereotipos, cuenta historias poco realistas, mete el dedo en la llaga y muestra el peligroso poder de las diferencias? Pues pasa ésto:

Es un video viejo que armó revuelo en México pero como ya no voy a la escuela, no tengo hijos de esa edad pues la verdad no me había llegado “la noticia” hasta ahora y no me podía quedar callada.

Quizás porque me he alejado de la realidad de México, la realidad de “las diferencias” hoy me parece más polémico y triste que nunca.

En un principio intenté disculpar a los “chavales” pensando que así como cuando yo era puberta mandábamos hacer camisetas con dibujos de todos los de la generación, seguramente ahora era la “moda” hacer videoblogs o hacer anuncios para avisar de la fiesta de graduación. Pero cuando vi que había una “agencia” detrás ya directamente me desmayé.

El informe Panorama de la educación 2013 de la OCDE revela que el 24.7% de los jóvenes mexicanos de 15 a 29 años no tienen trabajo ni asisten a la escuela, un nivel que se ha mantenido por casi una década y que para la organización representa que “existe una falla estructural”.

Y los jóvenes que son “los privilegiados”, los que pueden invertir en México, los que pueden sanar las diferencias hacen ¡ESTO!

No puedo comprender como sus padres no les dan un azote, les quitan las llaves del MG, les dicen que los rayos UV dan cáncer y que su chofer vale mucho más como persona que ellos por hacer esta mierda de video.

No puedo comprender como una agencia de “storytelling” se siente orgullosa de haber creado revuelo en las redes sociales contando la historia más triste de mi país.

En alguno de mis post donde hablaba de las diferencias entre españoles y mexicanos y las cosas que extrañaba de mi país me decían que yo “era fresa” (pija), que prefería tener “chofer” y que seguro por eso no me adaptaba a España.

Yo tuve suerte. Recibí una educación privilegiada pero “ser pija” no significa tener dos dedos de frente y mostrar una realidad que da pena.

Eso es lo peor. No es ficticio. Una vez más la realidad supera la ficción. Esas mansiones existen, existen esos “mirreyes” de tiernos 18 años que usan los relojes de papi y tienen un cochazo que presumir son el pan de cada día. Eso me da igual ¡que lo gocen con salud y que agradezcan su suerte!

Pero que una agencia promueva eso, que el Instituto Cumbres no haga nada al respecto y que los padres no hagan lo posible para borrar la huella digital de este video…eso si que me deja sin palabras.

¡Una tristeza!

Ojalá llegue una generación de hombres y mujeres preparados que regresen lo que la educación les aporta y hagan algo por sanar las diferencias…

 

Mi #momentojoya

Hoy viernes me di una escapada a Madrid para disfrutar de un brunch para Blogueras en el espacio Mood organizado de la mano de Suavinex con el fin de disfrutar de un #momentojoya. Hasta aquí todo muy bien, pero no todas las “joyas de la corona son de oro”. Me explico.

Me subí al tren como quién sale a comprar tabaco diciendo “ahora vuelvo” pero como buena mexicana yo no dije ahora, dije “ahorita” y ese “ahorita vengo” fue un viaje de ocho horas de desconexión. ¡OCHO HORAS! ¡Que se dicen rápido pero dan para mucho! Con decirles que me dio para ir a la capital ida y vuelta, leerme el libro entero de la Boticaria García, comer con las amigas, echar unas risas, darme un paseo, tomar un cafetín en una terraza, echarma una siestorra, regresar enjoyada y pude sanar traumas infantiles. ¡Un completo lo que se dice!

Como ya sabrán yo me caracterizo por ser #manostristes y por esta misma razón no suelo atender a “talleres”, “clases de DIY” o cualquier cosa que tenga que ver con manualidades. Es escuchar la palabra “manualidad” y salir huyendo pues me salen ronchas, termino frustrada y cada vez que me da por hacer algo “manual” gracias a mis creaciones desmadrosas un unicornio muere. Así que la madurez, la edad y la Visa me han dado la fortaleza de dedicarme al BIY (buy it yourself).

Así que imagínense mi cara de estupefacción cuando llego al brunch y me encuentro un espacio monísimo de la muerte como lo es el Espacio Mood con blogueras monísimas de la muerte con una exposición de arte donde se mostraban la nueva línea de Haute Couture de Suavinex con flores de esas que matan por el bonitismo de su olor y de su color y veo que el brunch se trata de “un taller”. ¡UN TALLER PARA HACER TU PROPIA JOYA!

Violeta Rodriguez

Y que me pongo a sudar. Ahí a gota gorda. Intenté disculparme. Decir que tenía un padrastro en el dedo gordo del mano que me impedía movilizarla. Decir que me dotaron con dos manos zurdas y que soy diestra y no quería causar ningún desaguisado con las pinzas. Pero nada sirvió. Tuve que morderme el orgullo y aparentar de lo más fresco que yo también era “bloguera guay y que los bonitismos se me dan la mar de bien”.

¡I M A G I N E N S E! Sigue leyendo

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