Una historia para no dormir

Hoy se celebra el “Día del Libro” y no quería dejarlo pasar sin antes hacerles un regalo. ¡Olvídense de la rosa! pero hoy quería compartir con ustedes un pedacito de uno de mis libros favoritos. Es un cuento pequeño- aunque para post sea de un tamaño superior. Pero si algo puedo decirles es que me impactó y me dejó sin dormir varias noches. ¡Y eso que tenía 15 años cuando lo leí!

Ojalá les guste:

Historias para no volver a dormir jamás.

Horacio Quiroga
(1879-1937)

EL ALMOHADÓN DE PLUMAS
(Cuentos de amor, de locura y de muerte, (1917)

         Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
—¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
—Pst… —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio… poco hay que hacer…
—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandos: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

————————————————-

¡En lugar de matar al dragón San Jorge bien podría haber acabado con los ácaros! Hoy por hoy sigo sin usar almohadón de plumas…me dan terror.

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56 Comments

  1. 1

    la verdad que no me gustan ni los almohadones de plumas ni los edredones, mi almohada es viscoeslastica y el edredon normalico.
    y mira que yo soy muy valiente para casi todo, pero ya me quede traumatizada, jamas usare algo con plumas.
    y la historia esta muy bien, me ha gustado mucho.

  2. 3

    Como van los acaros ya engordan? Ja ja ja todas mis almohadas son de pluma pero creo que tengo tan mala sangre, que no me doy cuenta que me muerdan. … Te leí un poco tarde porque estuve de viaje por China por cierto te acuerdas de la ruta de la seda? Pues los chinos aseguran que la seda repele a los acaros, son sábanas, almohadones y edredones y fundas de cojín todo el menaje esta rellenó también de seda pura sin ninguna otra fibra y aseguran que todo hecho con seda pura es térmico en calor es fresco, y en frío muy abrigador…… Yo no se si es cierto, pero meterte en una cama de seda pura es una verdadera delicia bueno una pasada o será una pasada para los icaros y en los tiempos de Quiroga no sabían lo de la seda? Ja jaja un beso para toda la familia Desmadre.

  3. 4

    Hola guapa!!! Te he leido tarde,muuuuuuy tarde, pero no por ello voy a dejar de comentarte,esta gran entrada,Yo a Quiroga,no lo conocía porq en mi época en el Instituto,recomendaban a los del Siglo de Oro de autores españoles,como Lorca,Quevedo,Cervantes…Y también a la generación del 98 como Unamuno,Larra,Alberti…a los autores Hispanoamericanos,los fuí descubriendo nomás tarde,como a Garcia Marquez,Allende, Borges…Así q gracias a ti,descubriré a otro buen autor.Por cierto,tus narraciones superan muchas veces a autores famosos,porq la historia de tu boda no tiene desperdicio.Eres muy grande Desmadre!!! Muchos besos 🙂

    • 5

      Angela ¡no importa que comentes tarde! ¡Me encanta verte por ésta tú casa! En México nos hacen soplarnos a todos tanto los latinaméricanos como los españoles y claro luego estudié comunicación y tengo que decirte que hay autores checos buenísimos 😛 Gracias por la flor y Quiroga te gustará ya verás 😛 un besote desmadroso

  4. 6
    • 7

      ¡Oiga todo un honor! 😛 y definitivamente te gustará…busca “La Gallina Degollada” te quedarás O_O un besote desmadroso

  5. 8
    • 9

      ¡Haces bien! Busca en internet y si no compra el libro, es pequeñito y los cuentos son ¡una pasada! un besote desmadroso

  6. 10

    Muy bonito…..
    Ahora me toda tirar 4 almohadas de nuestra cama. Los cojines del sofá me estan entrando unpoquito de asco….
    Te parecerá bonito 😛
    Precioso relato
    Besazo

    • 11

      ¿No lo conocías? Mira eres la primera del otro lado del charco que no lo conoce 😛 un besote desmadroso

  7. 12
    • 13

      ¡Jajajajaja! lo que tiene el morbo…menos mal que no tenia payasos que si no me matas 😛 un besote desmadroso

  8. 14
    • 15

      Dácil…noooo yo creo que no…digo a ver los ácaros son los ácaros y una garrapata puede llegar a ponerse gorda y pues puede darte un patatús si te pica una…pero tan exagerado yo creo que no 😛 un besote desmadroso

  9. 16

    Dí que sí, donde esté una buena almohada de viscolástica con sus posiciones y todo… ¡¡cómo la mía!!
    Joé, niña, yo no me leo eso con 15 años ni aunque fuera lectura obligatoria en el instituto!!
    ¡¡Qué miedo, por Diorrrrr!!
    Bss

    • 17

      Ya…si lo mismo decíamos todos pero claro a esa edad “el morbo” lo puede todo y como te diga un profe “van a pasar miedo” es lo justito para correr a leerlo 😛 un besote desmadroso

  10. 18
    • 19

      Querida es que Quiroga es GRANDE pero ya me amabas desde antes 😛 feliz día del libro. Un besote desmadroso

  11. 20
  12. 22

    Me recordaste la primera ves que lo leí, ay Dios! que susto el que lleve en la noche!!! este me impacto bastante pero el que más me asustó fue el de los buques suicidantes porque le tengo un miedaco casi reverencial al mar y ese cuento me espanto montones montones 😉 excelente post como siempre querida, abrazos por montones para ti y mi tocayita de parte de Gabi y mía :D!

    • 23

      Luisa ¡no recuerdo el de los buques! lo buscaré de tarea te lo prometo 😛 por lo que veo es lectura obligatoria en Latinoamérica 😛 un besote desmadroso

  13. 24
  14. 26
  15. 28

    Calla Mujer que de Horacio Quiroga no quiero saber nada … Me hicieron leer la Gallina degollada 1 en secundaria, 2 en la carrera por eso de analizar el comportamiento de los hijos y el porque imitaron tal comportamiento.. Leí lo primero vi de quien hablabas y me salte directo a comentar
    Tu la neta que eres bien valiente ….. Porque mira que leerlo y que te guste aaaaaaaaaaaaaay Dios!

    • 29

      ¡Pues tienes que leerlo! jajaj este cuento corto es absolutamente GENIAL 😛 no seas miedica andaaaaa un besote desmadroso

      • 30

        Ereeeeeeeeees tremenda dominaste mi mente de tal forma que ya lo leí, no me da tanto miedo como la gallina degollada!!!! SOY UNA COSA VALIENTE

  16. 32

    Confieso que no he leído el relato, soy muy aprensiva y muy miedosa…si me da el punto valiente, vuelve mañana y paso de la quinta frase, donde me quedé hoy!!!
    Pero te envío rosa virtual de Sant Jordi.
    Besos mil

    • 33

      Pufff pues menos mal porque de noche no te auguro que durmieras :P¡Gracias por la rosa! un besote desmadroso

  17. 34

    Tiene una manera de escribir muy parecida a Allan Poe uno de mis escritores favoritos, muy buen relato 🙂
    Julyanna

  18. 35

    Me he llevado la mano a la boca para no gritar también del horror. Ainsss, que bien que no tengo almohada de plumas y jamas comprare una, de cualquier forma me da la sensación de llegar a quitar toda la ropa de cama y almohadas para meterlas a la lavadora por un buen rato. Me has dejado con la piel chinita y la cabeza dándome vueltas imaginando todo. Que buena lectura, al igual que la de metamorfosis, que me dejo igual con aversión a las cucharachas.

    • 36

      Jessica debo decir que por eso me atreví a ponerla en el post pues si te gusto, te hará buscar el libro. Son cuentos muy cortos pero que ¡impactan! un besote desmadroso

  19. 37

    Ay Virgen!!! Que cuento más tenebroso! Que bueno que soy alérgica a las plumas y mi almohadas son sintéticas porque después de este cuento habría botado todo de mi casa!!! ( y mejor todavía que estoy leyendo esto a la 1 de la tarde, no creo q afectara mi sueño ), yo soy muy miedosa, prefiero los cuentos de García Márquez que ponen a volar mi imaginación en un plan positivo 😉 besos

    • 38

      Manuela jajaja yo la verdad es que amé éste libro porque en pocas hojas logra evocar sensaciones brutales y claro con giros que no te lo esperas 😛 Un besote desmadroso y feliz día del libro.

  20. 39

    Pero mujer!!!, has descubierto porque desde mi tierna adolescencia sacudo diariamente, al levantarme y antes de dormir las almohadas mias y las de los principes!!!!!! y ni hablar de los acaros!!

    Por otro lado, el cuento es de esos que te enganchas y no paras de leer hasta el final,otro cuento tragico es “la gallina degollada” de Horacio Quiroga, ya lo leíste?! aunque mi cuento favorito es uno de Issac Asimov ” los juegos Olimpicos”
    Besos literarios!!!!

    • 40

      ¡Isa la gallina degollada es otro de mis favoritos del mismo libro! 😛 son un obligatorio en secundaria pero lo releí hoy y lo volví a vivir con la misma intensidad. Un besote desmadroso

  21. 41

    I HATE YOU !! Sra. Desmadres usted tiene bien el tino de hacerme reir, llorar y sentir terror … En esta ocasión has tocado una de las fibras mas sensible en mi que es, esa historia desde que la leí en 5to grado no puedo dejar de tenerles terror a los insectos — Y en especial hoy que encontre una cucaracha en mi sagra casa… AAAAAAAAhhhhh ….. Acabaa de ponerme la piel de gallina =S

    • 42

      Yo odiaba las cucarachas hasta que me tocó llevar en el trabajo la campaña de RAID y claro hacer todos los bichos era un proceso creativo muy divertido 😛 y en este caso no soy yo querida la que te hace sentir terror sino Quiroga 😛 un besote desmadroso

  22. 43
    • 44

      ¿No lo habías leído? Pensé que en México era uno de los libros obligatorios 😛 un besote desmadroso y otro para el gordo

  23. 45

    Que Miedo!
    Lo bueno que no uso almohadas de plumas u_u’, si no iría corriendo a tirarlos todos.
    Y sinceramente.. hay informaciones que leemos en el paso de la vida, que no dejamos de aplicarlas porque nos da un miedo.. o alguna pequeñita fobia.

    Saludines 🙂

    • 46

      Karyna si si, éste libro fue uno de esos que me marcó 😛 y siempre pienso en esa historia y ya hace ¡veinte años que la había leído! 😛 un besote desmadroso

  24. 47

    Ese y sus cuentos de amor, locura y muerte son geniales. Excelente lectura sra. Desmadres. Yo igual conozco a una personita que lo leyó a escondidas y luego sufrió durante muchas noches de insomnio y pesadillas. Saludos

    • 48

      Laura ¿lo leíste a escondidas? jajajaja entre éste y la Gallina Degollada me imagino tus terrores nocturnos 😛 un besote desmadroso

  25. 49

    Bueno, pues esto es todo un clásico. Pienso que Quiroga es de los escritores que hay que leer en la adolescencia para releerlo mil veces más en la adultez. Este cuento es también es uno de mis favoritos, junto al Corazón delator de Edgar A. Poe.

    Un abrazo de lectora a lectora expat

  26. 51
  27. 56

    Guau que relato!!!!! Menos mal que yo tampoco uso almohada de plumas y si no en este mismo instante estaría gritando de horror y mandando toda mi cama a la basura jajaja.

    Pdta: Me has dejado con las ganas de leer el resto del libro 😀 un besote!

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